El
mantenimiento y desarrollo de las ciudades es un compromiso
permanente entre la urbe urbana y sus habitantes. Es un sistema de
colaboración donde conviven elementos políticos, económicos y
urbanísticos, no de forma idílica de solo buenas intenciones, sino
de una manera dinámica, practica y objetiva.
Una
ciudad, nuestra ciudad, no es un trazo de calles, edificios, parques
y plazas donde de alguna manera vivimos. Ella, junto a nosotros,
crece y se desarrolla bien o mal, al igual que nosotros,
bien o mal.
Problema
contemporáneo en Camagüey es su crecimiento urbano no siempre de
manera deseable, en especial cuando se extiende fuera del centro
citadino. Con el reto de colocar orden en la trama urbana el Plan
Maestro Director de la Oficina del Historiador debió aplicarse desde
un inicio en definir cuál y qué es zona urbana, pues no en todas
partes una zona urbana se define de igual manera, aunque se ha
tratado de aplicar una media .
Por
lo general, y en teoría,
se considera que una zona urbana se caracteriza por estar poblada de
forma permanente por más de 2.000 habitantes, pero este
reconocimiento no es tarea fácil,
pues ordenar el crecimiento requiere políticas públicas para
asegurar viviendas y servicios públicos y la vez garantizar calidad
de vida en las personas. Por supuesto que ello depende de la voluntad
y sensibilidad de funcionarios políticos y gubernamentales,
cuestiones no siempre coincidentes.