martes, 19 de febrero de 2013

Aun nos impresionamos


 
 
Me llamo Franklin Aramis Picapiedra Montejo, nací en 1942 y soy capitán jubilado de la aviación civil cubana.

Estudie en la International Aviation School en 1959, pero no se dejen impresionar por ese nombre, en realidad aquella era una escuelita con un solo avión, un piper J-3 que radicaba en las afueras del poblado de Bacuranao, en La Habana, en ese lugar iban a estudiar los jóvenes que queríamos ser pilotos, pero con pocas posibilidades económicas.

En esa época eso era muy difícil pues una hora de vuelo de instrucción costaba diez pesos. Otras escuelas podían cobrar hasta quince pesos esa misma hora pero con mejores equipos.


Durante 40 años trabajé en la aviación civil cubana y acumulé 16 mil horas de vuelo con apenas 17 accidentes aéreos, 16 de ellos debido al pésimo estado de las naves que realizaban labores de fumigación.

Sin dudas que el bloqueo comercial norteamericano contra Cuba impidió la adquisición de todo tipo de piezas de repuesto para nuestros aviones de aerolíneas y agrícolas en aquellos años donde la industria aeronáutica dependía totalmente de los EEUU. 

jueves, 31 de enero de 2013

Desde Camagüey al Chorro de Maíta



La Fuente de la Lluvia encanta apenas acercársele. A la escultura a gran escala ubicada frente a la Plaza de la Revolución de la ciudad de Holguín la envuelve el ambiente característico de las ruinas antiguas integrado a la modernidad. En su centro, las imágenes de los dioses de la Lluvia y la Seca evocan a los primeros habitantes de Cuba implorándoles para atraer el buen tiempo.
Caridad Rodríguez Cullel, es la artista que respeta las representaciones hechas por los aborígenes, pero las manipula apoyada en técnicas e inspiración. El mismo soplo que la invadió con apenas 12 años, cuando quiso fundar un museo de arqueología en su Camagüey natal, junto a José Manuel Guarch Delmonte, quien después fuera su novio, compañero de vida y faena.

jueves, 17 de enero de 2013

Vamo a dar cintura lo do



Hace muchos años, un insigne colega acuñó la frase Churricultura para dignificar esa magnifica corriente musical que navega entre lo churresco y el arte kirch, pero que se mantiene como paradigma de compositores, churricantantes y parecidos productores y promotores de radio y televisión.

En realidad existe una infinita cantidad de bailes y estilos y en todos los tiempos unas fueron criticadas más que otras. Pero la sabrosa, la que de verdad nos hace lamentar las causas por lo que los monos descendieron de los árboles para dar paso a homo sapiens, es la Churricultura. 
 
Qué Bethoveen ni Verdi, y ni hablar de Adalberto Alvarez y su Son, toda esa gente son obsoletas en sus obras, anacrónicas en el tiempo, pasados de moda, guarapachosos de otra generación que no estaban en na.

viernes, 4 de enero de 2013

Artista, artesana, pintora..... ?


 Por  Moraima Borges

Norma Mora es una mujer que sueña desde los puntos y las lineas de sus dibujos; aspira a reproducir las imágenes que integran su sentido de la belleza y convierte en ornamentos cada sujeto onírico que la inspira. 

Esta santacruceña, que vive en la comunidad Jesús Suárez Gayol, borda luego sus pinturas con el punto cruz que aprendió desde niña: así hace carteras, cuadros, cojines e indescifrables motivos artísticos que hoy cuelgan en el brazo de una joven o en la pared de los salas y cuartos de sus vecinos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La autoestima del camagüeyano





En Cuba hubo una época en que todo el mundo creía que cada camagüeyano tenia una finca y 500 cabezas de ganado. O al menos una fábrica de quesos. Es cierto que hubo grandes haciendas pero también es cierto que hubo quienes creyeron que con cuatro matas de platanos en el patio tenia una finca.
 
Ser camagüeyano es una especie de distintivo patrio. Un orgullo nacional. Por supuesto que esa identidad no se gano en un día. Cuando los habitantes de Santa María del Puerto del Príncipe tomaron el camino del éxodo desde la bahía de Nuevitas y se internaron tierra adentro, ya se sabía que las cosas iban a cambiar. Especialmente porque íbamos a dejar de comer pescado por mucho tiempo.

A partir de entonces y a lo largo de su historia los criollos empeñados en hacer sobrevivir la villa no fueron tan pacíficos como era de suponer. Durante siglos se dedicaron a contrabandear, robar ganado, comerciar con los bucaneros, luchar contra los piratas, declararle la guerra a los ingleses, tocar campanas, conspirar contra la corona, combatir a España, imprimir periódicos, expulsar a las tropas norteamericanas de la ciudad e inaugurar la república con La Chambelona, una guerra civil con nombre de prostituta.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

También se trata de deambulantes en Cuba


Me dicen El Mejicano. Ha de ser por lo prieto porque lo que es yo ni siquiera canto. No me meto con nadie pero anoche me robaron los zapatos y un cubo. Con el cubo me gano la vida limpiando carros. Bebo porque me gusta y me gusta esta vida. Yo no estoy para eso de que me estén mandando. Tengo chequera y casa pero no tengo familia ni a nadie.

El Mejicano me ha dicho su nombre completo. Puede tener cincuenta o setenta años pero a estas alturas es difícil definir. Esta sentado en una escalinata a la sombra del murallón del convento de La Merced en compañía de otras tres personas y por lo que se ve, por lo que hablan y gesticulan, parece que no se ponen de acuerdo en algo. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Un meteorólogo enamorado?



La vieja casona de Juan Pérez Mederos, ubicada en la Plaza San Juan de Dios 103, es un sitio de aparente tranquilidad. Conserva aires señoriales. Quienes transitan por sus alrededores no tienen la idea de que detrás de la vetusta fachada este hombre es vigía -durante los 365 días del año- del estado del tiempo, del régimen de precipitaciones, de la fuerza de los vientos y todo cuanto es posible atrapar en su centro meteorológico a baja escala.